Esa tristeza ya tan familiar, acelerada desesperada autoindulgente de la potencialidad no explotada y de todo lo demás que rodea comprime ya basta. entra marte el guerrero en escena y me harto me harto de todo, sin decirlo, sin hablarlo como se debe, más callado, apurado, de golpe te digo que te dejo de querer, que no te quiero acá, salí no te banco, ni a vos ni a a nadie. a mí misma menos de todos y todas.
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